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IMPLEMENTACIÓN DE ESTRATEGIAS INNOVADORAS PARA EL COMBATE A LA POBREZA ALIMENTARIA EN JALISCO, MÉXICO

Disruptive Innovations
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Resumen

En 2016, la población de Jalisco en condiciones de pobreza sumaba 2,560.6 miles de personas (31.8% de la población del estado). La población en condiciones de carencia por acceso a la alimentación representó el 15.4% del total (1.24 millones de personas). Las cifras porcentuales no han tenido cambios sustantivos en los últimos años, mostrando con ello que los programas estatales y federales en México para combatir la pobreza y la marginación en las diferentes entidades del país no han sido suficientes. Los bancos de alimentos del país requieren del apoyo de la ciencia y la tecnología para modernizar sus herramientas de trabajo, así como para desarrollar estrategias organizacionales e impulso a las políticas públicas, que les permitan ser más eficientes en sus procesos de recolección, almacenamiento y distribución de los alimentos donados o adquiridos a través de sus operaciones. En este trabajo se presentan las principales estrategias identificadas por el gobierno, los bancos de alimentos y del sector académico para hacer frente a los principales retos que enfrenta el estado de Jalisco en materia de seguridad alimentaria. Dichas estrategias se están poniendo en marcha en un proyecto de innovación social, financiado por el Fondo Mixto CONACYT-Gobierno del Estado de Jalisco. 

Palabras clave: seguridad alimentaria; bancos de alimentos; estado de Jalisco; México; innovación social.

1. Introducción

1.1. Panorama general sobre seguridad alimentaria

De acuerdo con la definición alcanzada durante la Cumbre Mundial sobre Alimentación de 1996, realizada en la sede de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), “la seguridad alimentaria existe cuando todas las personas tienen, en todo momento, acceso físico, social y económico a alimentos suficientes, inocuos y nutritivos que satisfacen sus necesidades energéticas   diarias y preferencias alimentarias para llevar una vida activa y sana” (FAO, 1996). 

La FAO considera cuatro principios orientadores para alcanzar la seguridad alimentaria: 1) Disponibilidad de alimentos, implica suficientes alimentos, y de calidad adecuada, obtenidos por producción doméstica o importándolos; 2) Acceso a los alimentos, es decir, acceso a los recursos para que las personas puedan ejercer su derecho a adquirir alimentos apropiados y nutritivos; 3) Uso, que se refiere a la utilización biológica de los alimentos, basada en alimentos adecuados, ingestión de agua, condiciones sanitarias y de salud adecuadas para satisfacer las necesidades fisiológicas relevantes para considerar los componentes no-alimentarios necesarios para la inocuidad de los alimentos; y 4) Estabilidad, que implica acceso adecuado a los alimentos en todo momento, sin ningún riesgo de que las personas se queden sin ellos como consecuencia de alguna crisis repentina (FAO, 2011; Soria-Sánchez and Palacio-Muñoz, 2014).

Las causas más comunes de la inseguridad alimentaria son los precios altos, la degradación ambiental, las formas ineficientes de producción y distribución que afectan a los pequeños productores, la deficiente planeación de la producción para articularse con los mercados nacionales e internacionales, la competencia con la producción de bio-combustibles, y razones culturales de acceso a algunos alimentos por parte de las comunidades (FAO, 2011). 

La más reciente estimación de la FAO indica que se ha seguido manteniendo la tendencia global hacia la reducción del hambre de tal forma que cerca de 795 millones de personas estaban desnutridas en 2014-2016, lo que representa 167 millones menos que en la última década, y 216 millones menos que en el periodo 1990-92. En ese mismo periodo, la prevalencia de desnutrición se redujo de 18.6% a 10.9% a nivel global y de 23.3% a 12.9% en los países en desarrollo (FAO, IFAD and WFP, 2015). 

La erradicación del hambre requiere un enfoque integral, incluyendo: inversiones públicas y privadas para incrementar la productividad agrícola; mejor acceso a insumos, tierra, servicios, tecnologías y mercados; políticas para promover el desarrollo rural; protección social para los más vulnerables, incluyendo el fortalecimiento de su resiliencia para recuperarse de conflictos y desastres naturales; y programas de nutrición, especialmente para atender deficiencias en micronutrientes en madres y en menores de cinco años (FAO, 2014). 

Una de las estrategias que han sido consideradas para reducir las tasas de carencia alimentaria en los países en desarrollo es la canalización de los excedentes de alimentos. De acuerdo con la FAO (2012), el desperdicio de alimentos en los países industrializados es tan alto como en los países en desarrollo, pero en éstos más del 40% del desperdicio ocurre en las etapas post-cosecha y en el procesamiento, mientras que en los países industrializados más del 40% ocurre en la venta al menudeo y la comida en los puntos de consumo. Los consumidores de los países industrializados desperdician casi tanta comida (222 millones de toneladas) como el total neto de la producción de alimentos de África Subsahariana (230 millones de toneladas) (Gustavsson et al., 2011; FAO, 2014).

De acuerdo con el Foro Económico Mundial, México tiene una economía que la convierte en la quinceava economía del mundo. Esto posiciona a México como una “potencia media”, apenas detrás de una economía tipo G7 (WEF, 2016). Sin embargo, existen severos problemas de desigualdad económica entre su población. 

El propósito de este trabajo es presentar el planteamiento metodológico y los resultados preliminares de implementación de un proyecto de innovación social enfocado a reducir el índice de pobreza debido a la carencia por acceso a la alimentación en el estado de Jalisco, México. 

2. Antecedentes

2.1. Contrastes en la seguridad alimentaria en México

Mientras que el suministro de los requerimientos calóricos de los alimentos disponibles en México excede la demanda, existen fuertes deficiencias que descompensa su distribución y por lo tanto requiere de intervenciones focalizadas en ciertos grupos de población y en ciertas regiones (Urquía-Fernández, 2014). La disponibilidad calórica alimentaria para México es de 3,145 kilocalorías por persona por día, uno de los valores más altos en el mundo (Urquía-Fernández, 2014). No obstante que de acuerdo con la FAO (2015), el porcentaje de prevalencia de desnutrición en México es menor a 5%, esta cifra contrasta con el indicador de desabasto de alimentos, que en 2010 alcanzó el valor de 24.9%, un valor que es mayor que el indicador de carencia alimentaria para ese mismo periodo (18.2%) y que representa el doble del porcentaje de población en condiciones de pobreza extrema (11%, en 2010) (Urquía-Fernández 2014).

Al problema del difícil acceso a los alimentos entre grandes grupos de población mexicana, se agregan otros problemas, tales como la desnutrición infantil crónica y la alta prevalencia de sobrepeso y obesidad en niños, adolescentes y adultos, ocasionado por malos hábitos de alimentación y la ingesta de bebidas azucaradas y alimentos llamados chatarra que dominan un amplio espectro del mercado de alimentos. La doble carga de la malnutrición evita el adecuado desarrollo físico e intelectual al mismo tiempo que aumenta el riesgo de enfermedades crónico-degenerativas no contagiosas, con enormes costos para los hogares y la sociedad (Aranda Palacios 2014; Urquía-Fernández 2014).

Con apoyo en el sistema de información social georreferenciada (SISGE, 2015) desarrollado por la Secretaría de Desarrollo Social de México (SEDESOL), es posible visualizar la situación de la población en relación con carencia alimentaria y pobreza extrema en los niveles municipal y estatal. Además, el SISGE contiene las bases de datos de los reportes bienales del CONEVAL (2015, 2017). 

De acuerdo con CONEVAL (2017 ), en 2016 la pobreza en México alcanzó la cifra de 53.4 millones de personas, 43.6% de la población; este porcentaje se ha mantenido prácticamente estable desde el año 2010. En particular, la proporción de la población con carencia alimentaria alcanzó 24.6 millones (20.1%), un porcentaje que también se ha mantenido relativamente estable en el periodo 2010-2014. La carencia alimentaria es el segundo indicador de subdesarrollo social, seguido de la falta de acceso a la seguridad social. 

2.2. Desperdicio de alimentos en México

Según cifras oficiales, en México se desperdician el 37% de los alimentos producidos; esto representa 10 millones 431 mil toneladas de alimentos al año (SEDESOL, 2016). Esta cantidad de alimentos desperdiciados podría eliminar el hambre de siete millones de mexicanos. Para reducir esta brecha hay cuatro estrategias principales implementadas por SEDESOL (2016): 

a) Constituir un grupo técnico en pérdidas y desperdicio de alimentos con representantes de 16 secretarías de Estado, la AMBA y FAO. 

b) Crear encadenamientos productivos en 37 municipios de la zona costera de México para reducir el desperdicio de pescados y mariscos.

c) Incrementar la inversión en investigación, ciencia y tecnología para desarrollar soluciones técnicas y prácticas a varios de los problemas de pérdidas de alimentos en diferentes regiones del país y cadenas productivas. 

d) Coordinar el trabajo con la AMBA para distribuir alimento a las personas más pobres del país. 

2.3. Programas gubernamentales para reducir la carencia alimentaria en México

Históricamente, el gobierno mexicano ha implementado un gran número de programas y políticas en apoyo a las personas con carencia alimentaria desde 1992, sin embargo, la malnutrición sigue siendo uno de los retos de salud pública de mayor importancia (Rivera y Gasca, 2001; Barquera et al., 2001). El más reciente programa sexenal es la Cruzada Nacional contra el Hambre, una estrategia de inclusión y bienestar social anunciado por el gobierno federal mexicano; busca abatir la pobreza, la marginación y la desnutrición (SINHAMBRE, 2015). Adicionalmente, el Proyecto Estratégico para la Seguridad Alimentaria (PESA, 2015), conducido por SAGARPA (2015), es un plan para cubrir la demanda de la población rural ubicada en zonas marginadas. El PESA tiene apoyo técnico por parte de FAO (PESA, 2015). 

2.4. Situación de la pobreza y la marginación en Jalisco 

En 2014, la economía del estado de Jalisco contribuyó con 6.3% del producto interno bruto y tuvo el primer lugar en producción agropecuaria, aportando el 11% del total en este sector. No obstante, de acuerdo con las cifras de CONEVAL (2017), en el año 2016 la población en condiciones de pobreza en Jalisco representaba el 31.8% del total de la población del estado, 2.5 millones de personas. La cifra ha disminuido relativamente poco respecto de años anteriores: 35.4%, en 2014; y 39.8%, en 2012. En particular para el año 2016, 1,239.9 miles de personas estaban en condiciones de carencia alimentaria en 2014; lo que representó un 15.4% del total de la población de Jalisco; menor al 16.5% reportado en 2014, o al 20.6%, reportado en 2012; así pues, el indicador parece reducirse gradualmente. 

En 2010, cuando se realizó el último Censo de Población y Vivienda, 17.5% de la población de Jalisco (1,114,2 miles de personas) sufría de condiciones que la ubicaban entre el alto y muy alto grados de marginación (CONAPO, 2011). En ese mismo año, 16% (más de 678 mil habitantes) de la población de la ZMG vivía con alto o muy alto grado de marginación (CONAPO, 2011). Estas cifras se aproximan al porcentaje de personas con carencia alimentaria reportadas por CONEVAL (2015, 2017).

Hay varios esfuerzos gubernamentales orientadas a resolver el acceso a la alimentación en el estado. Por ejemplo, el Programa de Seguridad Alimentaria (SEDIS, Jalisco) es un programa que tiene cobertura en aquellos municipios de Jalisco con los niveles más altos de carencia alimentaria (SEDIS, 2015). 

2.5. Bancos de alimentos en México

Un banco de alimentos es una organización no lucrativa que distribuye alimentos a aquellos que tienen dificultades para adquirirlos y así evitar el hambre. En México, como en otros países latinoamericanos, los bancos de alimentos operan con un modelo de bodega. Operan como almacenes de alimentos y centros de distribución a organizaciones pequeñas o, directamente, a beneficiarios participantes. 

Los bancos de alimentos son un puente para intentar cerrar la brecha entre la abundancia de alimentos y la carencia de ellos mediante el rescate de alimentos donados por grandes centros de abasto de alimentos, supermercados, tiendas de conveniencia, agricultores, empacadoras y por la industria de alimentos en general, y así evitando que se desperdicien y dejen de ser aptos para el consumo humano. Más del 60% de los alimentos donados provienen de las centrales de abasto (AMBA, 2001). Ya en el año 2000, atendían diariamente a más de 400 mil personas mediante la distribución de canastas de alimentos a través de 43 bancos de alimentos, distribuidos en 27 estados (AMBA, 2016). 

Los bancos de alimentos siguen siendo uno de los más importantes actores que contribuyen sustancialmente con varios mecanismos de asistencia, beneficiando a los sectores más necesitados del país (AMBA, 2001; AMBA, 2016). 

Actualmente, la AMBA es la segunda red de bancos de alimentos más grande del mundo, al reunir a 60 bancos de alimentos del país entre sus afiliados (EXPOK, 2014). En 2012 rescataron un total de cerca de 116 mil toneladas de alimentos, brindando un apoyo constante a 1.2 millones de beneficiarios (EXPOK, 2014). Debe señalarse que la operación de los bancos de alimentos se ha visto fortalecida desde 2010 con la creación del Fondo Social para el Rescate Alimentario (FOSORA, 2016). 

2.6. Bancos de alimentos en Jalisco

Gracias al compromiso social de empresarios y de comerciantes de los grandes mercados de alimentos, hay cuatro principales bancos de alimentos en Jalisco: Juanacatlán, Tepatitlán, Zapotlanejo y Guadalajara. Todos ellos pertenecen a la Asociación Mexicana de Bancos de Alimentos (AMBA). Desde 2015, los bancos de alimentos de Jalisco administraban la recolección y distribución de alimentos para beneficiar a más de 50 mil hogares en condiciones de carencia alimentaria en el estado. A pesar de los grandes esfuerzos desplegados por estos bancos de alimentos, apenas alcanzan a atender el 10% de las necesidades de las personas con carencia alimentaria en el estado de Jalisco (AMBA, comunicación personal). 

De acuerdo con la información provista por los representantes de los bancos de alimentos en Jalisco (comunicación personal, 2016), algunos de los problemas enfrentados por los bancos de alimentos de Jalisco son los siguientes:

  • Límites fiscales para estimular mejores y mayores donaciones. 
  • Se pierden oportunidades de rescate de alimentos; sólo un mínimo porcentaje de alimentos potencialmente rescatables son efectivamente rescatados ya que en muchas ocasiones los donantes no alcanzan a informar a tiempo a los bancos de alimentos, o éstos no tienen posibilidades de rescatar los alimentos. 
  • El desperdicio de alimentos ya rescatados y almacenados en los bancos de alimentos alcanza hasta el 40% debido a fallas en la infraestructura y manejo de los alimentos rescatados. 
  • La inocuidad de los alimentos también está en riesgo debido a problemas de infraestructura y/o proceso por parte de los bancos de alimentos. 
  • El modelo de operación de los bancos de alimentos consiste, básicamente, en asistencia social, con un componente muy limitado en términos de desarrollo humano (es decir, creación de empleos y micronegocios para superar la pobreza). 
  • Hay poca información y conciencia entre la población del Área Metropolitana de Guadalajara sobre la situación de carencia alimentaria, y hay pocas iniciativas sociales que promuevan la participación de las personas y organizaciones. 

3. Método de investigación e intervención: 

Las fuentes de información consultadas para la elaboración de este trabajo son el Consejo Nacional de Población de México (CONAPO, 2015), los informes oficiales de la Secretaría de Desarrollo Social (SEDESOL, 2016), el Consejo Nacional para la Evaluación de la Política de Desarrollo Social (CONEVAL, 2015, 2017) y recursos estadísticos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI, 2010). Gracias a los bancos de información accesibles para las instituciones participantes fueron consultadas varias publicaciones científicas especializadas en la materia. Los datos estadísticos fueron procesados usando sistemas de información geográfica. Adicionalmente se realizaron consultas con representantes de la Asociación Mexicana de Bancos de Alimentos (AMBA) y especialmente a directivos de los bancos de alimentos de Jalisco ubicados en Guadalajara, Zapotlanejo y Tepatitlán. 

Los bancos de alimentos de México han recibido apoyo de varias instituciones de educación superior y centros de investigaciones del país con el objeto de contribuir a mejorar las estrategias gerenciales en el proceso de recolección, almacenamiento y distribución de los alimentos, con el propósito de brindar una dieta mejor en calidad y cantidad (Austin et al., 2009; López Salazar et al., 2011; Landín-Granvallet et al., 2015). Las experiencias de trabajo conjunto entre productores, empresas, universidades y centros de investigación, con organizaciones civiles no lucrativas, han demostrado ser capaces de generar resultados muy esperanzadores en relación con la lucha contra la carencia alimentaria. Se espera que este tipo de alianzas generen valor social y mayor equidad en la sociedad (Austin et al., 2009). 

Un grupo de instituciones coordinadas por el Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Occidente (ITESO) respondió a la convocatoria emitida por el Fondo Mixto (CONACYT-Gobierno del Estado de Jalisco) para implementar el proyecto Jalisco sin hambre, que empezó su primera etapa (de tres, en total dos años de trabajo) en febrero de 2017. Las instituciones participantes son: 

ITESO, a cargo de la coordinación general y de varios de los productos y servicios: caracterización socio-económica y socio-nutricia de los beneficiarios de los bancos de alimentos; programa de capacitación en nutrición y mejora de las canastas de alimentos que distribuyen los bancos de alimentos; propuesta de iniciativa de ley; asesoría en materia de ingeniería de alimentos; gestión de recursos para la réplica y sustentabilidad del proyecto); el Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey (ITESM-Campus Guadalajara), a cargo del diseño de la herramienta digital para el modelo de superación de la pobreza y desarrollo de beneficiarios; el Centro de Investigación y Asistencia en Tecnología y Diseño del Estado de Jalisco AC (CIATEJ), responsable del diseño, instalación y puesta en marcha de la planta procesadora para aumentar la vida de anaquel de frutas y verduras donadas a los bancos de alimentos; y responsable, también, del programa de capacitación para la mejora en el manejo e inocuidad de los alimentos;  Desarrollo Humano de Jalisco (ProSociedad), responsable del modelo de superación de la pobreza y desarrollo de los beneficiarios, del observatorio del derecho a la alimentación adecuada, y del análisis y capacitación en materia de dirección estratégica y fortalecimiento de la operación de los bancos de alimentos; AMDOCS, una empresa proveedora de software y servicios- ha donado cientos de horas de trabajo altamente calificado al proyecto; tres de los bancos de alimentos del estado de Jalisco –seleccionados por su mayor capacidad para aprovechar los productos y servicios que integran Jalisco sin hambre: Banco Diocesano de Alimentos de Guadalajara, Banco Diocesano de Alimentos de Los Altos (de Tepatitlán) y Banco de alimentos de Zapotlanejo. 

El proyecto está centrado en las siguientes estrategias, orientadas a mejorar la operación de los bancos de alimentos ubicados en Jalisco: 

  • Estimular el incremento, en cantidad y calidad, de las donaciones a los bancos de alimento, promoviendo cambios en políticas públicas, en la legislación y en los incentivos fiscales. 
  • Mejorar la eficacia y eficiencia de la recolección, almacenamiento y distribución de alimentos (atendiendo aspectos de logística, inventario, traslado, etc.). 
  • Mejorar las capacidades y la profesionalización del personal operativo de los bancos de alimentos. 
  • Asegurar la inocuidad de los alimentos mediante la capacitación y la mejora en la infraestructura y el manejo de alimentos. 
  • Agregar valor y aumentar la vida de anaquel de los alimentos más perecederos, y reducir el desperdicio a través de la construcción y operación de una planta procesadora de frutas y verduras para su transformación de pulpas y purés. 
  • Mejorar las prácticas para ofrecer canastas de alimentos con mejor contenido nutricional a los beneficiarios. 
  • Facilitar el acceso de los beneficiarios de los bancos de alimentos a oportunidades de empleo y de emprendimiento.
  • Diseminar información para promover iniciativas y planes de acción entre la sociedad civil y la academia para fortalecer el derecho humano a la alimentación adecuada. 

En atención a estas estrategias, la intervención social de este grupo de trabajo interinstitucional se ha desarrollado en torno a tres grandes líneas de trabajo:

1) Mejora de operación y gestión de los bancos de alimentos:

a. Optimización de procesos logísticos, mejora en el manejo de alimentos e inocuidad. 

b. Estrategia para incrementar la recaudación de alimentos y donativos. 

c. Planta procesadora de frutas y verduras para el óptimo aprovechamiento de alimentos perecederos. 

d. Fortalecimiento de la gestión cotidiana de los bancos de alimentos. 

2) Gestión con el entorno:

a. Propuesta de iniciativa de ley. Esta iniciativa se está discutiendo en las comisiones del Congreso de Jalisco. 

b. Instalación del Observatorio del derecho a la alimentación adecuada (mediante una web responsiva). 

3) Desarrollo de beneficiarios: 

a. Modelo de salida de la pobreza mediante el mapeo de necesidades y oportunidades de los beneficiarios y la generación de capacidades para aprovechar dichas oportunidades. 

b. Plan de nutrición: mejora en el levantamiento y gestión de información nutrimental de los beneficiarios, mejora de las despensas, capacitación en nutrición a los beneficiarios.

Para discutir sobre el carácter de innovación social de este proyecto se han analizado los principales logros y retos tal como son referidos por los coordinadores del proyecto. 

4. Resultados y discusión:

El propósito de este proyecto es doble: 1) integrar elementos que instalen un modelo de operación en los bancos que vaya más allá de la asistencia social y se oriente hacia el desarrollo de los beneficiarios y la superación de la pobreza; 2) la generación de sinergias para producir un mayor impacto en la reducción de la inseguridad alimentaria, primero en Jalisco, en donde se está implementando, pero eventualmente en todo el país. El logro de estos objetivos no puede determinarse aún, pues el proyecto está en fase de implementación. No obstante, el proyecto reporta ya algunos resultados parciales:

  • Se realizaron diagnósticos y análisis de la orientación estratégica de cada uno de los tres bancos para hacer recomendaciones que ayudarán a replantear sus estrategias, en su caso, y a fortalecer su operación. Este trabajo es la base de uno de los módulos de capacitación al personal de los bancos de alimentos. 
  • Se realizó la caracterización socioeconómica y socio-nutricia de los beneficiarios de los bancos de alimentos a partir de las bases de datos de los mismos bancos y de un estudio de seguridad alimentaria, y de peso y talla a más de 300 hogares de beneficiarios de varias localidades. Los principales hallazgos confirmaron que la atención de los bancos está altamente focalizada (95% del total) hacia los hogares con ingresos por debajo de la canasta básica. También se confirmó un escenario de “obesidad en la pobreza” (Peña y Bacallao, 2000, cit. en Fuentes, et al., 2017): 75% de las personas atendidas por los bancos de alimentos que participan en el proyecto sufren de sobrepeso u obesidad y 16% de los adultos evaluados padecen de talla baja (Fuentes, et al., 2017). 
  • Esta investigación también confirmó una ingesta de alimentos hipercalóricos y/o con alto contenido de grasa, sodio y/o azúcares, y una ingesta de frutas y verduras menor a lo recomendado según el estado actual de la literatura en la materia (Fuentes, et al., 2017). Con esta base, el equipo de nutrición formuló recomendaciones a los bancos de alimentos y un programa de capacitación en nutrición para los beneficiarios, ambos tienen el objetivo de ayudar a identificar los alimentos que es conveniente consumir más y aquellos productos que es conveniente consumir menos.
  • Se constituyó un equipo interinstitucional (ITESO, ITESM, Germinar Capital Social y Desarrollo Sustentable, Amdocs) para el diseño de la plataforma digital que dará apoyo a los bancos de alimentos (se describe más adelante). 
  • Se hicieron diagnósticos y manuales en las áreas de logística y de manejo de alimentos e inocuidad. 

¿Es Jalisco sin hambre un proyecto de innovación social? 

En términos de productos y servicios concretos, aquellos que resultan más innovadores son:

  • Una propuesta de iniciativa de ley cuyo eje central consiste en garantizar un fondo estatal (potencialmente incremental) para el rescate alimentario; dicho fondo ampliaría la capacidad de rescate de alimentos, al mismo tiempo que serviría para estabilizar precios y empleos en las comunidades productoras. 
  • Un esquema de salida de la pobreza que facilite el emprendimiento de los hogares beneficiarios de los bancos (mediante la dotación de activos productivos tales como un pie de cría de ganado) o su acceso a mejores empleos mediante la adquisición de nuevas capacidades para el trabajo. Este esquema retoma elementos del modelo de Banerjee (2015a; 2015b; et al., 2015) y los reformula a partir del contexto local. 
  • Una plataforma digital que integra varios módulos: 1) evaluación de donantes y donaciones, para dar prioridad a las de mejor calidad y estimular a estos donantes; 2) trazabilidad, para mejorar la logística de rescate y traslado de alimentos; 3) levantamiento de datos de beneficiarios, para optimizar el trabajo de campo del personal de los bancos y mantener un alto nivel de focalización de la atención de los bancos ; 4) un módulo para acompañar el esquema de graduación y facilitar la identificación de oportunidades de empleo, capacitación para el trabajo, emprendimiento, etc. (match-making tool, ha sido llamada por sus creadores).  Esta plataforma estará disponible en la modalidad de web responsiva y como aplicación móvil. 

El carácter social (cfr. Phils et al., 2008 y Murray, Caulier-Grice y Mulgan, 2010, ambos cit. en Buckland y Murillo, 2014: 10) de este proyecto consiste en enfocarse en la disminución de la inseguridad alimentaria en Jalisco y, eventualmente, en otras regiones del país. En el diseño mismo del proyecto está inscrita la obligación de buscar su réplica y difusión. 

Buckland y Murillo (2013, cit. en Buckland y Murillo, 2014: 13) identifican un conjunto de variables para valorar la innovación social: impacto social, sostenibilidad económica, índole de la innovación misma (si abierta o cerrada, si incremental o radical, y en qué sentido constituye una innovación), colaboración intersectorial, escalabilidad y replicabilidad. También identifican las diferentes etapas en las que se puede encontrar un proyecto de innovación social: diagnóstico y análisis, propuestas e ideas, prototipos y pruebas piloto, desarrollo del modelo de negocio, ampliación y difusión, cambio sistémico (Buckland y Murillo, 2013, cit. en Buckland y Murillo, 2014: 15). A su vez, varios estudios citados por Cajaiba-Santana (2014: 44) insisten en que el carácter determinante de una innovación social consiste en la “instalación de nuevas prácticas sociales que logran un cambio social”.

Jalisco sin hambre es un proyecto que busca generar un impacto social (la reducción de la inseguridad alimentaria) mediante un esquema de colaboración intersectorial e interinstitucional, desarrollando productos y servicios que se integren en un modelo replicable, orientado no sólo al incremento de la eficiencia de los bancos de alimentos, sino también a la instalación de prácticas que tengan como objetivo el desarrollo de los beneficiarios y la vigencia del derecho humano a la alimentación adecuada. Es un proyecto que está en marcha todavía y, como tal, es imposible determinar su impacto efectivo, la sostenibilidad del proyecto o su capacidad para ampliarse, difundirse y replicarse, si bien estos elementos han sido considerados en su diseño y están siendo atendidos por el grupo de trabajo que implementa el proyecto. La persistencia de la inseguridad alimentaria en Jalisco y en México hace necesaria la generación de este tipo de iniciativas. 

Agradecimientos:

Los autores de este artículo agradecen la contribución de cada institución al proyecto Jalisco sin hambre (cuyo nombre oficial es Modelo logístico para el aprovechamiento, conservación y manejo tecnificado de alimentos: plataforma de alimentos (JAL 2016-01-02-279011), financiado por el Fondo Mixto Jalisco:

Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Occidente (ITESO); Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey (ITESM-Campus Guadalajara; Centro de Investigación y Asistencia en Tecnología y Diseño del Estado de Jalisco AC (CIATEJ); Desarrollo Humano de Jalisco (ProSociedad); AMDOCS, una empresa proveedora de software y servicios.

1 Investigador. Departamento de Tecnología Ambiental. Centro de Investigación y Asistencia en Tecnología y Diseño del Estado de Jalisco, A. C. Av. Normalistas 800. Colinas de la Normal. 44270 Guadalajara, Jalisco, México. Email This email address is being protected from spambots. You need JavaScript enabled to view it.. Tel.: +52.33.3345.5200 Ext. 2131

2 Coordinador. Coordinación de Investigación y Posgrado. Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Occidente. Periférico Sur Manuel Gómez Morín 8585, ITESO, 45604 San Pedro Tlaquepaque, Jalisco. Mexico. Email: This email address is being protected from spambots. You need JavaScript enabled to view it.. Tel.: +52.33.3669.3434 Ext. 3050

3 Director general de Ciencia y Desarrollo Tecnológico. Secretaría de Innovación, Ciencia y Tecnología. Av. Faro 2350, Col. Verdevalle, 44550, Guadalajara, Jalisco, México. Email: This email address is being protected from spambots. You need JavaScript enabled to view it.. Tel.: +52.33.1543.2800 Ext. 52408

4 Profesor. Coordinación de Investigación y Posgrado. Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Occidente. Periférico Sur Manuel Gómez Morín 8585, ITESO, 45604 San Pedro Tlaquepaque, Jalisco. Mexico. Email: This email address is being protected from spambots. You need JavaScript enabled to view it.. Tel.: +52.33.3669.3434 Ext. 3050

5 Coordinadora de integración de información de geografía y medio ambiente. Instituto de Información Estadística y Geográfica del Estado de Jalisco. Av. de Los Pirules 71, Ciudad Granja, 45010 Zapopan, Jalisco, México. Email: This email address is being protected from spambots. You need JavaScript enabled to view it. Tel.:+52.33.3777.1770 Ext. 2609

 

REFERENCIAS

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i El método de producción y reporte de datos de pobreza correspondientes a 2016 ha sido cuestionado por académicos expertos en la materia, entre otras razones porque dificulta la comparabilidad con bienios anteriores (Jaramillo, 2017). 

ii Un análisis de las bases de datos de los bancos de alimentos, realizado por un equipo del proyecto Jalisco sin hambre, determinó que 95% de los beneficiarios tienen ingresos por debajo de la canasta básica (comunicación personal).