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07
Sat, Dec

“Una Experiencia Mexicana para el Aprovechamiento Sostenible de la Biodiversidad: Perspectivas Transformadoras para un Desafío Global”

Disruptive Innovations
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Resumen

El trabajo coordinado para la conservación de la biodiversidad y la sostenibilidad Ambiental del Banco Mundial, el Fondo Global para el Medio Ambiente y el gobierno de México comenzó en 1996, enfocándose especialmente en el Corredor Biológico Mesoamericano. En este contexto, una nueva iniciativa fue desarrollada para promover la integración de la conservación de la biodiversidad con paisajes productivos entre 2012 y 2017. El objetivo específico del Proyecto era conservar y proteger nacional y globalmente la significativa biodiversidad en México a través de una gestión amigable de las prácticas de conservación de la biodiversidad en paisajes productivos especialmente en corredores biológicos. Este Proyecto implicó un cambio de la perspectiva conservadora original sobre el medio ambiente hacia una visión del uso productivo y sostenible de los recursos naturales con énfasis en los corredores biológicos de la región.   

Aprovechamiento sustentable del paisaje. Fuente: Ricardo Torres Flores CONABIO 

A Preoccupying Context3 

Un contexto preocupante

A principios de mayo de este año se hizo público un reporte denominado Evaluación Global de la Biodiversidad y los Servicios Ecosistémicos (EGBSE), elaborado por la Plataforma Intergubernamental de Biodiversidad y Servicios Ecosistémicos (IPBES por su siglas en inglés), en la que advierte que “La naturaleza está disminuyendo a nivel mundial a tasas sin precedentes en la historia de la humanidad, y la tasa de extinción de especies se está acelerando y ahora es probable que se produzcan graves impactos en las personas de todo el mundo…”. Precisa que actualmente un millón de especies (más de la mitad de las especies vivientes) están en peligro de extinción, y que tres cuartas partes de la superficie terrestre y dos terceras partes de los océanos han sido profundamente impactadas por nuestras actividades, especialmente por cinco causas directas: 1) transformación y deterioro de tierra y mar, 2) la sobrexplotación, 3) el cambio climático, 4) la contaminación y 5) la introducción de especies exóticas invasoras.

Pero su director Robert Watson también ha señalado que "…no es demasiado tarde para hacer una diferencia, pero solo si empezamos ahora en todos los niveles, desde lo local hasta lo global…” y que “A través del 'cambio transformador'3, la naturaleza aún puede conservarse, restaurarse y usarse de manera sostenible…” aclarando que por cambio transformador se refería a “…una reorganización fundamental de todo el sistema a través de factores tecnológicos, económicos y sociales, incluidos paradigmas, objetivos y valores "4. Lo anterior, muestra en un contexto más amplio la relevancia de un proyecto como el que recientemente ha concluido en México y que se ha denominado Proyecto Sistemas Productivos Sostenibles y Biodiversidad (PSPSB)5 y que da pie a este texto.

Varios elementos pueden servir para ilustrar la pertinencia de abordar este caso.

  1. El primero tiene que ver con el hecho de que está reconocido que México es un país “megadiverso” porque alberga alrededor de un 12% de la biodiversidad mundial aproximadamente en un territorio que representa apenas el 1.5% de la superficie del planeta, según datos de la Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad6 (CONABIO)7-cabe agregar que muchas de estas especies son endémicas-.
  2. Otro aspecto es que con más de 50% de la tierra utilizada para la producción agropecuaria (cultivos y ganadería) en México, la gestión de los recursos naturales necesariamente asocia la producción de alimentos y la generación de ingresos con la conservación del patrimonio natural. 
  3. Adicionalmente, hay que articular los aspectos anteriores en un marco en donde ha sido una constante en el país el desalineamiento de políticas, instituciones y programas a través de todos los sectores, un marco deficiente de incentivos para el uso sostenible de los recursos naturales, así como la insuficiente capacidad de acceso a los mercados de las comunidades más pobres. Todo lo anterior permite encontrar fácilmente las causas subyacentes de la degradación del capital natural. Ello sin duda abona a lo que el informe de IPBES denomina “transformación y deterioro de tierra y mar”.

El impacto de las actividades productivas en la biodiversidad y en el medio ambiente global se refleja en los cambios de uso del suelo, con zonas de bosque convertidas para el uso agrícola (incluidos el café de sol y el cacao) o el pastoreo, o sustituidas por plantaciones forestales. Estos cambios en el uso del suelo provocan destrucción del hábitat, erosión del suelo, contaminación del agua, fragmentación de los ecosistemas y pérdida de especies. Al mismo tiempo, ya que la mayoría de los productores (y comunidades) del área viven en condiciones de pobreza y marginación, sus decisiones de gestión a menudo están fuertemente determinadas por sus necesidades económicas a corto plazo (es decir, los precios relativos de los diferentes cultivos), las mismas que con frecuencia soslayan cuestiones de sostenibilidad a largo plazo y preocupaciones ambientales.”8 Lo anterior, es sin duda la evidencia más clara de la coincidencia -el proyecto inicia formalmente en 2013-, con lo que años más tarde el informe de IPBES ha confirmado a escala global. 

Bosque de pino encino en Oaxaca.
Fuente: Saira Aylin Vásquez Vargas CONABIO

SPSB: The Project’s Background 

El proyecto y sus antecedentes

Desde 1996, la asociación entre el gobierno mexicano, el Banco Mundial y el Fondo para el Medio Ambiente Mundial (GEF9, por sus siglas en inglés) habían venido trabajando de manera conjunta en dos proyectos sobre aspectos relacionados con la sostenibilidad ambiental y la conservación de la biodiversidad, fundamentalmente en el área conocida como el Corredor Biológico Mesoamericano (México). Con ese antecedente, se decidió realizar una nueva iniciativa que buscara la transversalización de la conservación de la biodiversidad en paisajes productivos, a desarrollarse entre el 2012 y el 2017 y cuya ejecución estaría a cargo de la CONABIO.

El proyecto implicó un cambio en la visión conservacionista respecto al medio ambiente hacia una visión enfocada en la promoción de la producción y uso sostenible de los recursos naturales, aunque haciendo énfasis en la región del Corredor Biológico. 

Otro aspecto de particular relevancia fue reconocer que en su zona de actuación se encuentran, además de una parte muy importante de la riqueza biológica del país, algunas de las expresiones de la pobreza rural más severas. Es así que el proyecto se propuso explorar una alternativa para paliar o revertir esta condición mediante la identificación de oportunidades para la generación de ingreso a través de la integración de prácticas amigables con la biodiversidad en los paisajes productivos. En otras palabras, buscaba que una superficie importante de 34,500 hectáreas lograra niveles altos de sostenibilidad y conservación de la biodiversidad, para lo cual era necesario superar las limitaciones identificadas con la producción sostenible como:

  • Los bajos rendimientos respecto a la producción convencional; 
  • la ausencia de economías de escala por la atomización de la producción y por supuesto para la comercialización; 
  • la inconsistencia de los esfuerzos productivos organizados; 
  • y de manera muy relevante, las escasas capacidades técnicas, administrativas y financieras para gestionar un cambio como el que se pretendía con el proyecto, para incurrir en mercados diferenciados por sus prácticas amigables con la biodiversidad. 

Tomando como base el Objetivo Específico de Desarrollo del Proyecto definido así: conservar y proteger la biodiversidad de México, significativa a nivel nacional y mundial, mediante la integración de prácticas de gestión amigables con la biodiversidad en paisajes productivos dentro de corredores biológicos prioritarios, el proyecto apoyaría esfuerzos organizativos de productores que desarrollan sus actividades en la zona de Corredores Biológicos, buscando incidir en la modificación de sus prácticas productivas al incorporar una gestión orientada por el aprovechamiento sostenibles de la biodiversidad que se apoyase en nuevos mercados en los que estas prácticas pudiesen valorizarse y para lo cual se planteó un fuerte apoyo a la formación de capacidades para gestionar estas prácticas y la incursión en nuevos mercados. En la visión más amplia del proyecto, la cooperación sur sur, principalmente con los países del Corredor Biológico Mesoamericano.    

Se propuso atender a algo menos de 7,000 productores en un horizonte de cinco años de seis estados de México (Yucatán, Quintana Roo, Campeche, Oaxaca, Tabasco y Chiapas). Asociando sus beneficios al menor deterioro del medio ambiente y a la producción sostenible a nivel de las parcelas de los participantes. Asimismo, el proyecto estableció que al final de este, hubiese al menos 34,500 hectáreas manejadas con prácticas amigables con la biodiversidad y que por lo menos un 12% de las ventas de bienes y servicios de cada asociación de productores participante se produjese utilizando prácticas productivas amigables con la biodiversidad.

Tres elementos centrales

Para lograrlo, el proyecto se propuso tres actividades principales: 

  1. integración de prácticas de producción sostenible y conservación de la biodiversidad en los sistemas de producción dentro de los corredores biológicos; 
  2. fortalecimiento de la capacidad de las asociaciones de productores para ampliar las oportunidades de negocio para productos amigables con la biodiversidad provenientes de la zona del Proyecto; y, 
  3. mejorar el marco institucional para apoyar la adopción de sistemas productivos sostenibles e instrumentos de mercado relacionados, incluidos los programas de intercambio regional entre los países del Corredor Biológico Mesoamericano y otros de la región10.

Los sistemas productivos seleccionados fueron cacao, café, ganadería silvopastoril, silvicultura, miel, ecoturismo y uso de vida silvestre, que son actividades que formaban parte de los paisajes productivos en la zona, tanto en el ámbito mexicano como en términos más amplios del Corredor Biológico y que agrupaban a un número importante de productores, algunos de los cuales tienen experiencias organizativas consolidadas y que utilizan una superficie considerable para su desarrollo.

Su naturaleza innovadora

El haber tenido cercanía con el proyecto prácticamente desde su inicio, me permite sostener que no tiene precedentes en la gestión pública mexicana de este tipo de asuntos, sobre todo por la naturaleza innovadora y experimental que asumió desde su diseño que, si bien tenía comprometidas metas, buscaba sobre todo generar en el proceso los aprendizajes desde acciones que pudiesen diseñarse, probarse y eventualmente traducirse en acciones de política pública.11

Un aspecto central lo constituyó el hecho de que su instrumentación estuviese a cargo de la CONABIO, una institución acreditada más por sus capacidades científicas en el conocimiento y uso de la biodiversidad, que le permitía estar relativamente al margen de los arreglos institucionales que generalmente se desarrollan alrededor de las dependencias gubernamentales, identificadas invariablemente con intereses y relaciones que la práctica cotidiana de la administración pública genera. Desde allí, empezó a marcarse la construcción de una especie de laboratorio en el que se exploraría una forma diferente de intervenir en la cotidianidad productiva de ciertas regiones y actividades agropecuarias del sur de México para comprometerlas con la sostenibilidad ambiental.

Desde su diseño, el proyecto buscó apoyarse en la integración de sus diferentes componentes a partir de reconocer que la práctica administrativa corriente generalmente otorgaba apoyos escasos, desarticulados y discontinuos para este tipo de iniciativas y que, si se buscaba provocar cambios tan ambiciosos como los que se proponían, se debía iniciar por subsanar esta condición. El conjunto de sus diversos componentes ofrece una idea clara de esta visión integral. 

  • El primero de ellos se orientaba a promover los sistemas productivos sostenibles y la transversalización de la biodiversidad, para lo cual se dispuso de asistencia técnica y dotación de capacidades a grupos de productores en el uso de prácticas productivas sostenibles a través de proveedores de servicios técnicos especializados; 
  • otro elemento sustantivo lo constituyó el impulso al asociacionismo de los productores y a las iniciativas de mercado amigables con la biodiversidad, para lo cual se propuso el fortalecimiento de asociaciones de productores y redes de grupos de productores, así como el establecimiento de alianzas de negocio para productos bioetiquetados. 
  • El tercer elemento fue trabajar en aspectos de institucionalidad, biosellos y cooperación sur-sur. Lo cual se buscó mediante una estrategia para el desarrollo de las capacidades institucionales, el diseño y uso de instrumentos de diferenciación de productos en el mercado, la promoción de alianzas y cooperación sur-sur y la gestión y monitoreo del proyecto. Este último componente permitiría que el Proyecto SPSB contara con los elementos para instrumentar las funciones de administración, planificación, coordinación, monitoreo biológico, monitoreo de resultados y evaluación. 

Aspectos relevantes de la intervención

Su financiamiento ofreció otro espacio innovador, pues al estar integrado mediante aportaciones de contrapartida, con un fideicomiso en el que se concentraban las aportaciones del gobierno mexicano y las donaciones internacionales y luego privadas12, se evitaba la incertidumbre de los programas públicos convencionales que no pueden comprometerse con iniciativas multianuales como el proyecto lo exigía y si bien en la práctica no se pudo operar totalmente con la suficiencia y oportunidad requeridas, la apuesta por esta forma de financiamiento constituye sin duda una pieza clave para propuestas de esta naturaleza. Cabe añadir que el proyecto también promovió la identificación y puesta a disposición de las asociaciones de productores opciones de financiamiento creditico adicional, que dada la madurez de la mayoría de las organizaciones participantes solo se utilizó parcialmente.

En esta misma línea, cabe destacar el hecho de que las actividades desarrolladas por las organizaciones de productores participantes fueron financiadas en calidad de donaciones con contrapartida de las mismas y su participación a lo largo del proyecto estuvo articulado a través de planes de negocios para la producción, el procesamiento y la comercialización de productos amigables con la biodiversidad, que fueron específicamente elaborados con y para cada una de las organizaciones participantes. Tener una hoja de ruta de mediano plazo, significó sin duda otra importante novedad en un entorno acostumbrado a trabajar con inciertos ejercicios anuales. 

De acuerdo con algunos datos de reportes públicos13, se puede decir que el proyecto incorporó a veintisiete organizaciones con casi trece mil productores en una superficie de más de ochenta y un mil hectáreas, que lograron ventas de productos identificados con prácticas amigables con la biodiversidad del doble de las propuestas originalmente, lo cual muestra que -si bien no se ha dispuesto de la evaluación final del proyecto-, las metas originales fueron superadas. 

Las organizaciones participantes fueron ocho dedicadas al aprovechamiento forestal, seis a la actividad cafetalera, cinco a la producción de miel, cuatro al ecoturismo, dos al cacao y una a la ganadería silvopastoril. De estas la dedicada al aprovechamiento de la fauna silvestre abandonó de manera temprana el proyecto y otro par no lograron completar totalmente el proceso.  

Seleccionando granos de café.
Fuente: Mariana Gómez de Regil CONABIO

Otros elementos que acreditan la naturaleza innovadora de este proyecto y pueden verse en los diferentes informes que se produjeron a lo largo de su desarrollo. Se formalizaron en asociaciones quienes en un principio solo eran grupos informales de productores, lo que significó un avance sustantivo en la capacidad para gestionar colectivamente las iniciativas individuales de sus asociados; estas asociaciones fueron actores fundamentales en la formulación e instrumentación de sus propios Programas Operativos, Planes de Adquisiciones y Contrataciones, así como los Planes Amigables con la Biodiversidad en los que se incorporaron salvaguardas ambientales y sociales; todo lo cual significó un gran avance en la visión y forma de ejercer los presupuestos y en la mejora de las capacidades administrativas y gerenciales.

La información disponible, como los reportes de las salvaguardas ambientales, acreditan la forma como el concepto amigable con la biodiversidad fue posicionándose en sus prácticas productivas, así como el hecho de que prácticamente todos los productores fueron capacitados en las respectivas prácticas AB que debían aplicar e incorporar en sus procesos productivos y que no se quedó solo en la familiarización del tema, la terminología y conocimiento de las diferentes técnicas que se podían aplicar en cada sistema productivo -algunas de estas prácticas ya se venían aplicando por los productores, dedicados a la producción orgánica-, sino que se pudo advertir la apropiación y el compromiso que adquirieron los productores con relación al cuidado del medio ambiente y el respeto, preservación y uso de la biodiversidad. 

El acompañamiento técnico especializado y sostenido14 a lo largo del proceso, algo también inusual en la práctica administrativa mexicana fue muy valorado por los productores, tanto para la elaboración, implementación y seguimiento de sus Planes de Negocios, como por la multiplicación de los conocimientos y experiencias que lograron obtener en diferentes temáticas relacionadas con la producción, las prácticas amigables con la biodiversidad, capacidades administrativas y de gestión, asimismo al incrementar la posibilidad de generar la documentación respecto a la trazabilidad de los procesos dentro de las asociaciones de productores, las cuales han servido ya en algunos casos para obtener certificaciones (miel y café) y para mostrar las evidencias que les permitan acceder a mercados especiales que están dispuestos a pagar precios preferenciales específicos a los productores por acreditar sistemas productivos amigables con la biodiversidad (café y cacao).

Los productores dispusieron también de un soporte de alta especialización a través de Unidades de Transferencia Tecnológica, que en algunos casos fueron las representaciones nacionales de actividades productivas como en el café y en otras instituciones educativas de alta calificación como para la miel y el cacao, o de organizaciones civiles reconocidas como para los aspectos forestales y el ecoturismo. Esto permitió a algunas de las organizaciones cumplir con los requisitos tanto para acceder a certificados respecto a productos especializados con una diferenciación específica, como para la búsqueda de mercados para dichos productos. 

 

Semillas de cacao.
Fuente: Aldair Villaseñor Hernández. CONABIO 
 

Por otro lado, el participar en diferentes eventos tanto para el intercambio de experiencias como para conocer a otros actores de la cadena de producción y comercialización, les abrió panoramas y les mostró posibles rutas para llegar a tomar parte de los mercados identificados. Participar en ferias y mesas de negocios internacionales, por ejemplo. Algunos productores lograron no solo la certificación de sus productos, sino premios nacionales y con reconocimiento internacional por la calidad y especialización de sus productos. 

Apoyado en el conocimiento experto de la propia CONABIO y de una entidad certificadora, el proyecto dispuso de la definición de los estándares para cada uno de los sistemas productivos seleccionados, para acreditar las prácticas amigables con la biodiversidad, lo cual constituyó sin duda un punto relevante para la eventual institucionalización de estas prácticas.

Otras consultorías facilitaron que los productores pudieran fortalecer la difusión y divulgación de lo que se estableció en las salvaguardas para cuidar la biodiversidad y hoy se cuenta ya con algunos acervos fotográficos y videográficos, tanto de los procesos de producción amigables con la biodiversidad, como de los impactos en la conservación de especies por la incorporación de estas prácticas en los paisajes productivos. 

Algunos logros identificados

A la fecha, se puede afirmar que los efectos han permeado hacia algunas comunidades; tanto en el interés por el cuidado de la biodiversidad, como en la apropiación del proyecto y lo que implica en la calidad de vida; se identificó que las mujeres cada vez más se han ido incorporando a los procesos de los sistemas productivos y los jóvenes están interesados en el monitoreo de la biodiversidad. 

- Lecciones aprendidas y obstáculos encontrados

Es conveniente apuntar que el proceso no careció de obstáculos y dificultades que limitaron sin duda el logro de sus objetivos más amplios, pues el proceso de aprendizaje de sus operadores fue más largo de lo estimado, al igual que el de las organizaciones de productores y hubo que  enfrentar el problema de la inoportunidad e insuficiencia financiera del proyecto, derivado de la dificultad para vencer inercias administrativas y políticas, que desgraciadamente suelen traducirse en barreras para este tipo de iniciativas. Uno de los temas en los que no se avanzó demasiado, fue en la institucionalización de los aprendizajes por parte del aparato gubernamental, pues el proyecto se movió entre dos momentos político-administrativos. El proyecto se promovió y aprobó en un periodo administrativo marcado por un determinado signo político y se desarrolló bajo un gobierno de diferente origen, y ahora que ha terminado, quien encabeza la administración pública, es a su vez de una formación política distinta a las anteriores, aspectos que sin duda han determinado el entorno en el que se desenvolvió el proyecto, independientemente de que estas prácticas ajenas a las formas tradicionalmente segmentadas y lineales con que generalmente se conduce la administración pública, no asimilan con facilidad la complejidad consustancial a este tipo de abordajes.

 

El jaguar es emblemático de la zona del proyecto Pronatura.
Fuente: Juan Carlos Fuller – Mederic Calleja CONABIO
 

Una reflexión final

He sostenido que la experiencia aquí descrita es un caso de innovación social que se asemeja a lo que hoy en algunos países ha empezado a conocerse y explorarse como laboratorios de política pública, en donde se han combinado herramientas e instrumentos para identificar y resolver los problemas en lugar de solo administrarlos.

Plantearse la adopción de prácticas amigables con la biodiversidad en la actividad productiva cotidiana de pequeños productores pobres, significó poner a las personas y el capital natural en el centro de la propuesta exigiendo trascender la lógica lineal y fragmentada en silos de la administración pública mexicana, yendo a contracorriente de la entrega de subsidios insuficientes y regresivos en cuanto al uso insostenible de los recursos naturales. La propuesta en cambio fue la incorporación de prácticas productivas sostenibles que pudiesen valorarse en el mercado. 

La transversalidad y la concurrencia de financiamiento con carácter multianual puso énfasis en la dotación y fortalecimiento de capacidades de los productores, con efectos tanto al interior de las familias como de las comunidades. 

El modelo de contrapartidas favoreció la concurrencia de financiamientos y está buscando generar un cambio institucional en los responsables en México de los temas de producción y de la conservación de la biodiversidad como lo son Secretaría de Agricultura, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación (SAGARPA)15 y la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (SEMARNAT), en un proceso de involucramiento que lleve a convertir la sostenibilidad ambiental en un tema intersectorial que constituya la base del diseño de nuevas políticas públicas. 

El financiamiento concurrente entre los recursos de donación y los que aportan programas federales direccionado hacia la búsqueda de la vinculación de los productores con el mercado nacional y los mercados globales, y en particular con mercados especializados le da más viabilidad, sostenibilidad y competitividad a cadenas productivas y sistemas de producción. 

Asociar desde el diseño el uso sostenible del capital natural con las prácticas productivas y su expresión en el mercado, constituyó sin duda un hito en la práctica administrativa de los temas ambientales en el país, así como la operación directa con productores organizados para potenciar sus pequeños activos en esfuerzos asociativos.

De las principales variables a resaltar, es que desde el diseño se hayan considerado simultáneamente una visión de cuidado del medio ambiente y la biodiversidad con temas productivos y de mercado; y que, a su vez, se haya contemplado el desarrollo y en su caso el fortalecimiento individual y colectivo de capacidades organizativas, productivas, de mercado, de monitoreo y de conocimiento de la biodiversidad. 

Poner a disposición de los productores organizados el conocimiento especializado para responder a los diferentes momentos de los procesos productivos de manera sostenida a lo largo del proyecto significó sin duda otro aspecto de enorme relevancia.

Todo ello articulado en un Plan de Negocios diseñado con los propios productores, permitió disponer de una direccionalidad que no estaba decidida “desde arriba”, sino que partía, con los riesgos correspondientes, de visiones, aspiraciones, activos y capacidades de los participantes, lo que sin duda incentivó el compromiso de estos para con el proyecto.

El uso de mecanismos de participación como la consulta pública al interior de los grupos de productores integrantes de las asociaciones, así como con otros actores claves en el territorio de incidencia, propició su participación y facilitó la verificación del cumplimiento de las prácticas AB, así como con las salvaguardas sociales y ambientales. 

Como la documentación disponible lo acredita, es posible conocer de sus prácticas amigables con la biodiversidad y las consecuencias de su implementación, lo que se ha traducido en evidencias que permitan su difusión y posibiliten la monetización al ser expuestas en mercados diferenciados.

El establecimiento de estándares que pudieran ser adoptados por los productores y verificados por terceras partes, ya fuera a través de biosellos, certificaciones o algunos otros instrumentos; que sirven para garantizar a los consumidores de los productos y o servicios, que éstos fueron producidos en ambientes amigables con la biodiversidad; generó condiciones propicias en nichos de mercado susceptibles de apreciar esta diferenciación.

Asimismo, los resultados del proyecto abrieron espacio para una efectiva inclusión financiera con la identificación, embrionaria si se quiere, de agentes financieros en los cuales poder apoyarse en los casos en que los flujos de los proyectos lo posibilitaron. 

El desarrollo de capacidades gerenciales, de la promoción de alianzas de negocios y el desarrollo de opciones para acceder a crédito, conforman un conjunto de elementos que definieron el proyecto y que acreditan su carácter innovador. 

Terminaría diciendo que el sombrío panorama planteado en el informe del IPBES y que inicia este texto, también sugiere algunos elementos de la forma como se imaginan posible enfrentar dicha problemática mediante una mejora sustantiva de la gobernanza y proponen: abordar la incoherencia política mediante una gobernanza integradora; decidir con base en conocimiento legítimo y creíble para una gobernanza informada; permitir el aprendizaje para una gobernanza adaptativa; y garantizar la equidad y la participación para una gobernanza inclusiva.

Con base en lo descrito anteriormente, es posible decir que la práctica observada en la experiencia del Proyecto Sistemas Productivos Sostenibles y Biodiversidad apunta en esa dirección y que de igual forma, podría acreditarse como una experiencia que apunta hacia un cambio trasformador como el que hoy se requiere, si queremos seguir beneficiándonos en palabras de Sandra Díaz, copresidenta de la evaluación realizada por el IPBES, de “Las contribuciones de la biodiversidad y la naturaleza a las personas (como) nuestro patrimonio común y la red de seguridad más importante para la vida de la humanidad…” 

 

Author bio

Pablo Agustín Fregoso Rojas 

Economista. Con una larga trayectoria en el sector público en diferentes ámbitos como Desarrollo Social, Hacienda y Crédito Público, y Medio Ambiente, en las que su campo de trabajo principal ha tenido que ver con la superación productiva de la pobreza, el desarrollo regional y la gestión pública.

Ha impartido numerosas conferencias en temas de Economía Social, promovido procesos de incubación de proyectos productivos dentro del Sector Social de la Economía y ha hecho consultoría privada tanto para dependencias federales como para gobiernos locales y organizaciones sociales de productores rurales.

Actualmente trabaja temas de innovación social, agricultura familiar, medio ambiente y ODS.

 

Notas

1 Agradezco a Francisco Abardía Moros, quien estuvo a cargo de esta iniciativa, la generosidad para permitirme seguir de cerca el proceso de este proyecto y participar en diferentes momentos en su discusión y seguimiento

2 General Director of Consultores Especializados y Soluciones Integrales (CESOI, S.C.)

3 Actualmente, un esfuerzo en esa dirección se realiza por el Consorcio de Políticas de Innovación Transformativa (TIPC, por sus siglas en inglés), que es un grupo de creadores de políticas y agencias de financiamiento -Colombia, Finlandia, México, Noruega, Sudáfrica y Suecia-, coordinado por la Unidad de Investigación de Políticas Científicas (SPRU) en la Universidad de Sussex en el Reino Unido, que trabajan para dar sustancia a un nuevo marco para la política de Ciencia, Tecnología e Innovación (STI) que apunta a contribuir a abordar los desafíos sociales globales, como se resume en los Objetivos de Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas, incluidos el cambio climático, la desigualdad, el empleo y los caminos hacia el crecimiento económico y el desarrollo. www.tipconsortium.net/about/

4 Estas referencias están tomadas del comunicado de prensa del IPBES y que se pueden encontrar en: www.ipbes.net/news/

5 projects.worldbank.org/P121116/  www.biodiversidad.gob.mx/corredor/SPSB/  

6 La CONABIO es una comisión intersecretarial que tiene la misión de promover, coordinar, apoyar y realizar actividades dirigidas al conocimiento de la diversidad biológica, así como a su conservación y uso sustentable para beneficio de la sociedad.

7 CONABIO. 2006. “Capital natural y bienestar social”. Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad, México.

8 documents.worldbank.org/curated/

9 El GEF, Global Environment Facility (Fondo Global para el Medio Ambiente) es una organización financiera independiente establecida en 1991 que canaliza recursos en forma de donaciones a países en desarrollo para que instrumenten proyectos relacionados con los temas de biodiversidad, cambio climático, aguas internacionales, degradación de tierras, capa de ozono y contaminación orgánica.

10 Estos aspectos se encuentran en las páginas 8 y 9 del documento “PROJECT APPRAISAL DOCUMENT ON A PROPOSED GRANT…” En:  documents.worldbank.org/curated/

11 Prácticamente toda la información que sustenta lo expresado en este artículo se puede encontrar en los diferentes documentos y reportes del proyecto que se encuentran en sitio del Banco Mundial: projects.worldbank.org/P121116/

12 El apoyo de Fomento Social Citi Banamex fue muy importante para el desarrollo de esta iniciativa.

13 CITARINFORMES DEL WB

14 Que fue desarrollado a través de figuras denominadas Grupos de Trabajo Locales, que eran despachos especializados en la rama de actividad correspondiente y que debían tener presencia y experiencia local y los cuales fueron seleccionados entre las asociaciones de productores y la CONABIO.

15 Esta dependencia ha cambiado recientemente de nombre y hoy es la Secretaría de Desarrollo Rural (SADER)

 

Works Cited

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